jueves, 9 de febrero de 2012

La expedición Endurance.

Anuncio publicado en The Times en 1914







"Se buscan hombres para viaje peligroso. Salario bajo, frío agudo, largos meses en la más completa oscuridad, peligro constante, y escasas posibilidades de regresar con vida. Honores y reconocimiento en caso de éxito.
"

-Sir Ernest Shackleton .



 










El s. XIX fue sin lugar a dudas el siglo de los exploradores británicos. Durante este convulso siglo, las botas de estos hombres inquietos atravesaron los desiertos de Arabia, cruzaron Africa de un extremo a otro, subieron al Himalaya y recorrieron la India, de tal forma que, llegado el fin de siglo parecía que no quedaba nada en la Tierra por explorar. ¿Nada? Lo que os explico a continuación es una de las más grandes historias de aventuras jamás contadas, con la peculiaridad de que no me la he inventado, sino que es real: La historia de Sir Ernest Shackleton y la Expedición Endurance… pero empecemos por el principio…

La Expedición Endurance

En 1911 Roald Amundsen alcanzó finalmente el Polo Sur. Lo que debería haber puesto punto y final a las expediciones antárticas no hizo más que avivar todavía más el interés por las mismas, lo cual permitió a Sir Ernest Shackleton financiar y armar una nueva expedición, la Endurance. Como no valía repetir el viaje de Amundsen, el planteamiento de Shackleton fue más innovador: 2 barcos dejarán a sendos grupos de expedicionarios en ambas costas de la Antártida, uno en la que encara Sudamérica y el otro en la que encara Nueva Zelanda. Una vez tomen tierra, ambos grupos se dirigirán hacia el Polo Sur, donde uno traspasará la bandera británica al otro, con lo que objetivo de hacer cruzar la Union Jack por la Antártida sería un éxito. ¿Sencillo, no?
El interés por la expedición fue tan alto que 5000 personas contestaron al anuncio que Shackleton publicó en The Times buscando tripulantes… ¡tened en cuenta que tan sólo necesitaba 55!! Las crónicas cuentan que durante las entrevistas hizo gala de unos métodos de selección muy excéntricos, destinados a garantizar que la tripulación estaba perfectamente cohesionada, y que todo el mundo sabría hacer de todo un poco… ¡hasta de los médicos se esperaba que supieran fregar la cubierta o cantar para animar al grupo!!

El barco de Shackleton, el Endurance, partió de Inglaterra el 8 de Agosto de 1914. Tras pasar por Buenos Aires llegaron a su última escala antes de zarpar hacia la Antártida, la isla de South Georgia, que con su estación ballenera sería el último refugio donde podrían aprovisionarse y acondicionar la nave. Los problemas empezaron en Enero de 1915, cuando el Endurance quedó atrapado en el hielo invernal. A la vista de que el barco no podría avanzar, Shackleton ordenó hivernar sobre el hielo, a la espera de que la Primavera y el deshielo permitieran continuar avanzando… Sin embargo, pasados los meses la situación se agravó, y en lugar de quedar el casco liberado, quedó aún más atrapado entre casquetes móviles de hielo. La espera empezó a hacerse dura: Imaginaos a 20 pico hombres acampados sobre el hielo, a la espera de que el barco volviera a quedar libre. Así llegamos a Octubre de 1915, en que sucede lo impensable: Un bloque gigante de hielo en movimiento provoca una grieta en el casco y se abre una vía de agua. Shackleton dá orden de abandonar definitivamente el barco, se retiran los botes salvavidas y los 22 hombres se preparan para la supervivencia.

Por 2 meses se quedan sobre un bloque de hielo a la deriva, esperando a que las corrientes les acercasen a alguna isla.
A la vista de que esto no sucedía, zarpan en los botes salvavidas y tras un viaje de 7 días llegan a la inhóspita isla Elephant, batida por incesantes lluvias y vientos, fuera de toda ruta marítima y con escasas fuentes de alimento.

Tras unos meses de estancia, Shackleton toma conciencia de que debe formarse un reducido grupo de hombres que a bordo de una de las barcas emprendan una de las mayores locuras de la historia: Navegar 1300 km a mar abierto en un bote de 7 metros, en medio de olas gigantes y vientos huracanados, hasta la isla de South Georgia. En Abril de 1916 se lanzó a la mar con 4 hombres más. En su libro “South” Shackleton escribiría una vívida narración de lo que fue esta travesía:
“A medianoche estaba en el puente de la barca cuando de repente ví un atisbo de cielo azul hacia el Suroeste. Advertí a los hombres que el cielo se estaba abriendo, y un momento después me dí cuenta que lo que había visto no era un claro en el cielo sino la cresta de una enorme ola. Durante mis 26 años de experiencia en el Oceano jamás ví una ola tan gigante… grité “For God's sake, hold on! It's got us!" (algo así como Por Dios! Agarraos! Se nos traga!!). Después vino un momento de suspenso que pareció durar horas. Blanca surgió la espuma del mar que se rompía a nuestro alrededor. Sentimos el bote sacudido como un corcho bajo una ola rompiente. Estábamos en el caos del agua torturada; pero de alguna forma el bote consiguió sobrevivir, manteniéndose a flote casi lleno de agua. Achicamos agua con la energía de quien lucha por su vida, arrojando el líquido por la borda con el primer recipiente que pudimos encontrar. Tras diez minutos de trabajo desesperado, sentimos que el bote recuperaba su vida.”
Tras 14 días de vientos de más de 70 kms/h y olas de 15 metros de altura, consiguen arribar a la isla de South Georgia, pero a la costa opuesta de donde se encontraba la estación ballenera desde la que partieron un año y medio antes. Para que os hagais una idea de cómo era aquella isla, tan sólo os diré que nadie se había atrevido a adentrarse en la misma más de 1 km. Pues bien, Shackleton, sabiendo que la salvación de los hombres que había dejado en la isla Elephant era una lucha contra cronómetro, se lanzó como un poseso a atravesar la isla, caminando, trepando, cayendo y arrastrándose durante 36 horas. Esta hazaña no sería repetida hasta 1955.
Finalmente consiguió llegar hasta la estación ballenera. Sin embargo, sus intentos de regresar a la isla Elephant a rescatar a sus hombres no fueron tan sencillos. Tras dos intentos frustrados, tuvo que recurrir al Gobierno chileno que finalmente autorizó el envío de una nave mercante. En Agosto de 1916 consiguió arribar a la costa de la isla Elephant donde, contra todo pronóstico, pudo finalmente rescatar a los 22 miembros de su tripulación. Ni uno sólo murió.

Regreso y vida posterior

Reconocido como un héroe, Shackleton encontró un difícil acomodo en la Inglaterra de la 1era Guerra Mundial. Aunque intentó incorporarse a filas, su delicado estado de salud, derivado de sus aventuras en el Polo Sur, le impidieron cumplir su deseo de ir al frente. Aburrido e inaptado en tierra, fue incapaz de rechazar una nueva oportunidad de enrolarse en una nueva misión: -Circumnavegar la Antártida en la Expedición Shackleton- Rowett. Zarparon en 1921-. Sin embargo, el corazón de Shackleton había sufrido muchas vicisitudes: En Río de Janeiro tuvo su primer infarto, preludio del que acabaría con su vida en South Georgia, a los 47 años de edad. Por deseo de su viuda, fue enterrado en Grytviken, el principal asentamiento británico en la isla en la que tantos padecimientos había pasado, pero que a la vez le traía tan gratos recuerdos.

Legado


La vida de Ernest Shackleton es una vida de leyenda
, de uno de esos marinos a la antigua, que en tierra se marean y sólo en el mar están cómodos. Pero es a la vez la historia de un líder auténtico, que formó y cohesionó un equipo capaz de aguantar y resistir hasta la extenuación, y que llegado el momento, arriesgó su vida para salvarlos a todos. En definitiva, un hombre admirable. Descanse en Paz.

Fuente: Historiadelahumanidad.com

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